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"ESCUELA DE ANIMALES "
Unos animales que
decidieron hacer algo heróico para responder
a los problemas de "un mundo nuevo".
Entonces organizaron una escuela.
Adoptaron un programa de
actividades que consistía en correr, trepar,
nadar y volar. Para que todo resultara mas
fácil manejar, todos los animales cursaban
todas las materias.
El pato era un excelente
nadando, en realidad mucho mejor que su
instructor, pero apenas se sacaba aprobado
en volar y era muy malo en las carreras.
Como era lento para correr, tenía que
quedarse después de clase y también dejar de
nadar para hacer practicas de carrera. Esto
siguió así hasta que sus patas palmeadas se
arruinaron y apenas aprobaba natación. Pero
aprobar era aceptable en la escuela, de modo
que nadie se preocupaba, excepto el pato.
Corriendo el conejo empezó
al frente de la clase, pero tuvo un colapso
nervioso debido al intenso trabajo de
entrenamiento para natación.
La ardilla
era excelente trepando hasta que se frustró
en la clase de vuelo donde su maestro la
hizo arrancar desde el suelo, en lugar de
hacerlo desde la copa del árbol.
Así es que tuvo un calambre por exceso de
ejercicio y se sacó muy malas notas en
trepar y correr.
El águila era problemática
y la disciplinaron severamente. Cuando se
trataba de trepar a los árboles, les ganaba
a todos los compañeros de la clase, pero
insistía en usar su propia forma de llegar.
Al final del año, una
lechuza anormal, que podía nadar
asombrosamente bien, y también corría,
trepaba y volaba un poco, tuvo promedio más
alto y pronunció el discurso de despedida.
Las marmotas de las
praderas se quedaron fuera de la escuela y
se opusieron a la recaudación fiscal porque
el gobierno no quería agregar al programa
cavar y esconderse. Pusieron a sus hijos a
aprender con un tejón y más tarde se unieron
las marmotas americanas y las tortugas de
tierra para iniciar una buena escuela
privada.
¿Tiene alguna moraleja esta
fábula?
George H. Reavis
Del libro "Otra Taza De Chocolate Caliente Para
El Alma"
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"¿QUÉ ES LO MAS
IMPORTANTE QUE HAS HECHO? "
En cierta ocasión
durante una charla que di ante un grupo de
abogados, me hicieron esta pregunta: "¿Qué
es lo más importante que ha hecho en su
vida?" La respuesta me vino a la mente en el
acto, pero no fue la que di, porque las
circunstancias no eran las apropiadas. En mi
calidad de abogado de la industria del
espectáculo, sabía que los asistentes
deseaban escuchar anécdotas sobre mi trabajo
con las celebridades.
Pero he aquí la
verdadera, la que surgió de lo más
recóndito de mis recuerdos. Lo más
importante que he hecho en la vida tuvo
lugar el 8 de Octubre de 1990.
Mi madre cumplía 65 años,
y yo había viajado a casa de mis padres,
para celebrar con la familia. Comencé el
día jugando con un excondiscípulo y
amigo mio a los que no había visto en
mucho tiempo. Entre jugada y jugada
conversamos acerca de lo que estaba
pasando en la vida de cada cual. Me
contó que su esposa y él acababan de
tener un bebe, y que el pequeño los
mantenía en vela todas las noches.
Mientras jugábamos, un
coche se acercó haciendo rechinar las
llantas y tocando el claxon con
insistencia. Era el padre de mi amigo,
que consternado, le dijo que su bebe
había dejado de respirar y lo habían
llevado de urgencia al hospital. En un
instante mi amigo subió al auto y se
marchó, dejando tras de si una nube de
polvo.
Por un momento me quedé
donde estaba, sin acertar a moverme,
pero luego traté de pensar que debía
hacer. ¿Seguir a mi amigo al hospital?
Mi presencia allí, me dije, no iba a
servir de nada, pues la criatura
seguramente estaría al cuidado de
médicos y enfermeras, y nada de lo que
yo hiciera o dijera iba a cambiar las
cosas. ¿Brindarle mi apoyo moral? Bueno,
quizá. Pero tanto él como su esposa
provenían de familias numerosas y sin
duda estarían rodeados de parientes que
les ofrecerían consuelo y el apoyo
necesarios pasara lo que pasara. Lo
único que haría seria estorbar. Además
había planeado dedicar todo mi tiempo a
mi familia, que estaba aguardando mi
regreso. Así, decidí reunirme con ellos
e ir más tarde a ver a mi amigo.
Al poner en marcha el
auto que había rentado, me percaté que
mi amigo había dejado su camioneta, con
las llaves puestas, estacionada junto a
las canchas. Me vi entonces ante otro
dilema: ¿No podía dejar así el vehículo,
pero si lo cerraba y me llevaba las
llaves, que iba a hacer con ellas?.
Podía pasar a su casa a dejarlas, pero
como no tenía a la mano ni un papel para
escribirle una nota, no podría avisarle
lo que había hecho. Decidí pues ir al
hospital y entregarle las llaves.
Cuando llegué, me
indicaron en que sala estaban mi amigo y
su esposa, como supuse, el recinto
estaba lleno de familiares que trataban
de consolarlos. Entre sin hacer ruido y
me quedé junto a la puerta, tratando de
decidir que hacer. No tardo en
presentarse un médico, que se acercó a
la pareja y, en voz baja les comunicó
que su bebe había fallecido, víctima del
síndrome conocido como muerte en la
cuna.
Durante lo que pareció
una eternidad, estuvieron abrazados,
llorando, mientras todos los demás los
rodeamos en medio del silencio y el
dolor. Cuando se recuperaron un poco, el
médico les preguntó si deseaban estar
unos momentos con su hijo. Mi amigo y su
esposa se pusieron de pie caminaron
resignadamente hacia la puerta. Al verme
allí, en un rincón, la madre se acercó,
me abrazó y comenzó a llorar. También mi
amigo se refugió en mis brazos. "Gracias
por estar aquí" me dijo.
Durante el resto de la
mañana permanecí sentado en la sala de
urgencias del hospital, viendo a mi
amigo y a su esposa sostener en brazos a
su bebe y despedirse de él. Eso es lo
más importante que he hecho en mi vida.
Aquella experiencia me dejó tres
enseñanzas:
Primera:
Lo más importante que he hecho en la
vida ocurrió cuando no había
absolutamente nada que yo pudiera hacer.
Nada de lo que aprendí en la
universidad, ni en los seis años que
llevaba ejerciendo mi profesión, me
sirvió en tales circunstancias. A dos
personas a las que yo estimaba les
sobrevino una desgracia, y yo era
impotente para remediarla. Lo único que
pude hacer fue acompañarlos y esperar el
desenlace. Pero estar allí en esos
momentos en que alguien me necesitaba
era lo principal.
Segunda:
Estoy convencido que lo más importante
que he hecho en mi vida estuvo a punto
de no ocurrir debido a las cosas que
aprendí en la universidad y en mi vida
profesional. En la escuela de derecho me
enseñaron a tomar los datos, analizarlos
y organizarlos y después evaluar esa
información sin apasionamiento. Esa
habilidad es vital en los abogados.
Cuando la gente acude a nosotros en
busca de ayuda, suele estar angustiada y
necesita que su abogado piense con
lógica. Pero, al aprender a pensar, casi
me olvide de sentir. Hoy, no tengo duda
alguna que debí haber subido al coche
sin titubear y seguir a mi amigo al
hospital.
Tercera:
Aprendí que la vida puede cambiar en un
instante. Intelectualmente, todos
sabemos ésto, pero creemos que las
desdichas les pasan a otros. Así, pues
hacemos planes y concebimos nuestro
futuro como algo tan real que pareciera
que ya ocurrió. Pero, al ubicarnos en el
mañana dejamos de advertir todos los
presentes que pasan junto a nosotros, y
olvidamos que perder el empleo, sufrir
una enfermedad grave, toparse con un
conductor ebrio y miles de cosas más
pueden alterar ese futuro en un abrir y
cerrar de ojos. En ocasiones a uno le
hace falta vivir una tragedia para
volver a poner las cosas en perspectiva.
Desde aquel día busque un equilibrio
entre el trabajo y la vida; aprendí que
ningún empleo, por gratificante que sea,
compensa perderse unas vacaciones,
romper con la pareja o pasar un día
festivo lejos de la familia.
Autor desconocido |
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"POR 55 AÑOS "
Un famoso maestro se
encontró frente a un grupo de jóvenes que
estaban en contra del matrimonio.
Los muchachos
argumentaban que el romanticismo
constituye el verdadero sustento de las
parejas y que es preferible acabar con
la relación cuando este se apaga en
lugar de entrar a la hueca monotonía del
matrimonio.
El maestro les dijo que
respetaba su opinión, pero les relato lo
siguiente:
"Mis padres vivieron 55
años casados. Una mañana mi mamá bajaba
las escaleras para prepararle a papá el
desayuno y sufrió un infarto. Cayó. Mi
padre la alcanzó, la levantó como pudo y
casi a rastras la subió a la camioneta.
A toda velocidad, rebasando, sin
respetar los altos, condujo hasta el
hospital. Cuando llegó, por desgracia,
ya había fallecido. Durante el sepelio,
mi padre no habló, su mirada estaba
perdida. Casi no lloró. Esa noche sus
hijos nos reunimos con él. En un
ambiente de dolor y nostalgia recordamos
hermosas anécdotas. Él pidió a mi
hermano teólogo que le dijera, dónde
estaría mamá en ese momento. Mi hermano
comenzó a hablar de la vida después de
la muerte, conjeturó cómo y dónde
estaría ella. Mi padre escuchaba con
gran atención. De pronto pidió:
"Llévenme al cementerio". "Papá"
respondimos "Son las 11 de la noche! No
podemos ir al cementerio ahora!" Alzó la
voz y con una mirada vidriosa dijo: "No
discutan conmigo por favor, no discutan
con el hombre que acaba de perder a la
que fue su esposa por 55 años". Se
produjo un momento de respetuoso
silencio. No discutimos más. Fuímos al
cementerio, pedimos permiso al velador,
con una linterna llegamos a la lapida.
Mi padre la acarició, lloró y nos dijo a
sus hijos que veíamos la escena
conmovidos: "Fueron 55 buenos años...
saben?, Nadie puede hablar del amor
verdadero si no tiene idea de lo que es
compartir la vida con una mujer así".
Hizo una pausa y se limpió la cara.
"Ella y yo estuvimos juntos en aquella
crisis. Cambio de empleo", continuó,
"Hicimos el equipaje cuando vendimos la
casa y nos mudamos de ciudad.
Compartimos la alegría de ver a nuestros
hijos terminar sus carreras, lloramos
uno al lado del otro la partida de seres
queridos, rezamos juntos en la sala de
espera de algunos hospitales, nos
apoyamos en el dolor, nos abrazamos en
cada Navidad, y perdonamos nuestros
errores... Hijos, ahora se ha ido y
estoy contento, ¿saben por qué?, porque
se fue antes que yo, no tuvo que vivir
la agonía y el dolor de enterrarme, de
quedarse sola después de mi partida.
Seré yo quien pase por eso, y le doy
gracias a Dios. La amo tanto que no me
hubiera gustado que sufriera..."
Cuando mi padre terminó
de hablar, mis hermanos y yo teníamos el
rostro empapado de lágrimas. Lo
abrazamos y él nos consoló: "Todo está
bien hijos, podemos irnos a casa; ha
sido un buen día".
Esa noche entendí lo
que es el verdadero amor... Dista mucho
del romanticismo, no tiene que ver
demasiado con el erotismo, más bien se
víncula al trabajo y al cuidado que se
profesan dos personas realmente
comprometidas."
Cuando el maestro
terminó de hablar, los jóvenes
universitarios no pudieron debatirle.
Ese tipo de amor era algo que no
conocían.
Autor desconocido
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"AGUANTA
UN POCO MAS "
En Inglaterra,
existía una pareja que gustaba de visitar
las pequeñas tiendas del centro de Londres.
Una de sus tiendas
favoritas era una en donde vendían
vajillas antiguas. En una de sus visitas
a la tienda vieron una hermosa tacita.
"¿Me permite ver esa taza?" preguntó la
Señora, "¡nunca he visto nada tan fino
como éso!"
En cuanto tuvo en sus
manos la taza, escuchó que la tacita
comenzó a hablar. La tacita le comentó:
"¡Usted no entiende! ¡yo no siempre he
sido esta taza que usted está
sosteniendo! hace mucho tiempo yo sólo
era un montón de barro amorfo.
Mi creador me tomó
entre sus manos y me golpeó y me amoldó
cariñosamente. Llegó un momento en que
me desesperé y le grité: "¡Por favor!
¡Ya déjame en paz!" Pero mi amo sólo me
sonrió y me dijo: "Aguanta un poco más,
todavía no es tiempo."
Después me puso en un
horno.¡Yo nunca había sentido tanto
calor! ¡me pregunté por qué mi amo
querría quemarme, así que toqué la
puerta del horno. A través de la ventana
del horno pude leer los labios de mi amo
que me decían: "Aguanta un poco más,
todavía no es tiempo."
Finalmente se abrió la
puerta, mi amo me tomó y me puso en una
repisa para que me enfriara. "¡Así está
mucho mejor!" me dije a mi misma, pero
apenas y me había refrescado cuando mi
creador ya me estaba cepillando y
pintándome. ¡El olor de la pintura era
horrible! ¡sentía que me ahogaría! "¡Por
favor detente!" le gritaba yo a mi amo;
pero él sólo movía la cabeza haciendo un
gesto negativo y decía: "Aguanta un poco
más, todavía no es tiempo."
Al fin mi amo dejó de
pintarme; ¡pero esta vez me tomó y me
metió nuevamente a otro horno! no era un
horno como el primero; ¡sino que era
mucho más caliente! ¡ahora sí estaba
segura que me sofocaría! ¡le rogué y le
imploré a mi amo que me sacara! grité,
lloré; pero mi creador sólo me miraba
diciendo: "Aguanta un poco más, todavía
no es tiempo."
En ese momento me di
cuenta que no había esperanza, ¡nunca
lograría sobrevivir a ese horno!. Justo
cuando estaba a punto de darme por
vencido se abrió la puerta y mi amo me
tomó cariñosamente y me puso en una
repisa que era aún más alta que la
primera, allí me dejó un momento para
que me refrescara.
Después de una hora de
haber salido del segundo horno, mi amo
me dió un espejo y me dijo: "¡Mírate!
¡ésta eres tú!" ¡yo no podía creerlo!
¡ésa no podia ser yo! ¡lo que veía era
hermoso!. Mi amo nuevamente me dijo: "Yo
sé que te dolio haber sido golpeada y
amoldada por mis manos; pero si te
hubiera dejado como estabas, te hubieras
secado. Sé que te causo mucho calor y
dolor estar en el primer horno, pero de
no haberte puesto allí, seguramente te
hubieras estrellado. También sé que los
gases de la pintura te provocaron muchas
molestias, pero de no haberte pintado tu
vida no tendría color. Y si yo no te
hubiera puesto en ese segundo horno, no
hubieras sobrevivido mucho tiempo,
porque tu dureza no habría sido la
suficiente para que subsistieras. ¡Ahora
tú eres un producto terminado! ¡eres lo
que yo tenía en mente cuando te comence
a formar!"
Moraleja: Dios nunca te
va a tentar ni te va a obligar a que
vivas algo que no puedas soportar. Dios
sabe lo que está haciendo con cada uno
de nosotros. Él es el artesano y
nosotros somos el barro con el cual él
trabaja. Él nos amolda y nos da forma
para que lleguemos a ser una pieza
perfecta y podamos cumplir con su
voluntad...
Autor desconocido
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"LOS ANGELES "
Que un niño próximo a
nacer, le dijo a Dios:
Me vas a enviar mañana
a la Tierra pero, ¿Cómo viviré allá
siendo tan pequeño y tan débil? -Entre
los muchos ángeles escogí a dos que te
esperan, contestó Dios.
Pero aquí en el cielo
no hago más que cantar y sonreír y éso
basta para mi felicidad ¿Podré hacerlo
allá? -Esos ángeles te cantarán y
sonreirán todos los días y te sentirás
muy feliz con sus canciones y sonrisas.
¿Y cómo entenderé
cuándo me hablen si no conozco el
extraño idioma de los hombres? -Esos
ángeles te hablarán y te enseñarán las
palabras más dulces y tiernas que
escuchan los humanos.
¿Qué haré cuando quiera
hablar contigo? -Esos ángeles juntarán
tus pequeñas manos y te enseñarán a
orar.
He oído que en la
tierra hay hombres malos ¿Quién me
defenderá? -Esos ángeles te defenderán,
aunque les cueste la vida.
Pero estaré siempre
triste porque no te veré más Señor, sin
verte me sentiré muy solo. -Esos ángeles
te hablarán de mí y te mostrarán el
camino para volver a mi presencia, le
dijo Dios.
En ese instante una paz
inmensa reinaba en el cielo, no se oían
voces terrestres el niño decía
suavemente:
Dime sus nombres Señor,
y Dios le contestó:
"Esos ángeles se llaman
mamá y papá"
Autor desconocido
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"DESPUES
DE MUCHO CAMINAR "
Un
hombre, su caballo y su perro, caminaban por
una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio
cuenta que los tres habían muerto en un
accidente. Hay veces que lleva un tiempo
para que los muertos se den cuenta de su
nueva condición.
La
caminata era muy larga, cuesta arriba,
el sol era fuerte y los tres estaban
empapados en sudor y con mucha sed.
Precisaban desesperadamente agua.
En una curva del
camino, avistaron un portón magnífico,
todo de mármol, que conducía a una plaza
calzada con bloques de oro, en el centro
de la cual había una fuente de donde
brotaba agua cristalina. El caminante se
dirigió al hombre que desde una garita
cuidaba de la entrada.
-
Buen día - dijo el caminante.
-
Buen día - respondió el hombre.
-
¿Qué lugar es este, tan lindo? -
preguntó el caminante.
-
Esto es el cielo - fue la respuesta.
-
Que bueno que nosotros llegamos al
cielo, estamos con mucha sed, dijo el
caminante
-
Usted puede entrar a beber agua a
voluntad - dijo el guardián, indicándole
la fuente
-
Mi caballo y mi perro también están con
sed.
-
Lo lamento mucho - le dijo el guarda -
Aquí no se permite la entrada de
animales.
El hombre se sintió muy
decepcionado porque su sed era grande.
Mas él no bebería, dejando a sus amigos
con sed. De esta manera, prosiguió su
camino…
Después de mucho
caminar cuesta arriba, con la sed y el
cansancio multiplicados, llegaron a un
sitio, cuya entrada estaba marcada por
un portón viejo semi-abierto. El portón
daba a un camino de tierra, con árboles
de ambos lados que le hacian sombra. A
la sombra de uno de los árboles, un
hombre estaba recostado, con la cabeza
cubierta por un sombrero, parecía que
dormía…
-
Buen día - dijo el caminante
-
Buen día - respondió el hombre
-
Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y
mi perro.
-
Hay una fuente en aquellas piedras -
dijo el hombre indicando el lugar -
Pueden beber a voluntad.
El hombre, el caballo y
el perro fueron hasta la fuente y
saciaron su sed.
- Muchas gracias
- dijo el caminante al salir.
- Vuelvan cuando
quieran - respondió el hombre.
- A propósito -
dijo el caminante - ¿cuál es el nombre
de este lugar?-
- Cielo -
respondió el hombre.
-
¿Cielo? ¡Mas si el hombre en la guardia
de al lado del portón de mármol me dijo
que allí era el cielo!
-
Aquello no es el cielo, aquello es el
infierno.
El caminante quedó
perplejo.
- Mas entonces -
dijo el caminante - esa información
falsa debe causar grandes confusiones.
-
De ninguna manera - respondió el hombre
- En verdad ellos nos hacen un gran
favor. Porque allí quedan aquellos que
son capaces de abandonar a sus mejores
amigos.
Autor desconocido
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"DONDE
ESTA EL DEFECTO "
Un científico que
descubrió el arte de reproducirse a sí mismo
tan perfectamente que resultaba imposible
distinguir el original de la reproducción.
Un día se enteró de que
andaba buscándole el Ángel de la Muerte,
y entonces hizo doce copias de sí mismo.
El ángel no sabía cómo
averiguar cuál de los trece ejemplares
que tenía ante sí era el científico, de
modo que los dejó a todos en paz y
regresó al cielo.
Pero no por mucho
tiempo, porque, como era un experto en
la naturaleza humana, se le ocurrió una
ingeniosa estratagema.
Regresó de nuevo y
dijo: "Debe de ser usted un genio,
señor, para haber logrado tan perfectas
reproducciones de sí mismo, sin embargo,
he descubierto que su obra tiene un
defecto, un único y minúsculo defecto".
El científico pegó un
salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está
el defecto?".
"Justamente aquí",
respondió el ángel mientras tomaba al
científico de entre sus reproducciones y
se lo llevaba consigo. "Todo lo que hace
falta para descubrir al 'ego' es una
palabra de adulación o de crítica".
Autor desconocido
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"EL
ALPINISTA "
Desesperado por
conquistar el Aconcagua inició su travesía,
después de años de preparación, pero quería
la gloria para el solo, por lo tanto subió
sin compañeros.
Empezó a subir y se le
fue haciendo tarde, y más tarde, y no se
preparó para acampar, sino que decidió
seguir subiendo, decididó a llegar a la
cima, le obscureció. La noche cayó con
gran pesadez en la altura de la montaña,
ya no se podía ver absolutamente nada,
todo era negro, cero visibilidad, no
había luna y las estrellas eran
cubiertas por las nubes.
Subiendo por un
acantilado, a sólo 100 metros de la
cima, se resbaló y se desplomó por los
aires... caía a una velocidad
vertigínosa, sólo podía ver veloces
manchas más oscuras que pasaban en la
misma oscuridad y la terrible sensación
de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo... y en
esos angustiantes momentos, le pasaron
por su mente todos sus gratos y no tan
gratos momentos de la vida, él pensaba
que iba a morir, sin embargo, de repente
sintió un tirón muy fuerte que casi lo
parte en dos... Sí, como todo alpinista
experimentado, había clavado estacas de
seguridad con candados a una larguísima
soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de
quietud, suspendido por los aires, no le
quedó más que gritar: "Ayúdame Dios
mío..." De repente una voz grave y
profunda de los cielos le contestó:
"¿Qué quieres que haga?" "Sálvame Dios
mio " "¿Realmente crees que te pueda
salvar? " "Por supuesto Señor "
"Entonces, suelta la cuerda que te
sostiene..."
Hubo un momento de
silencio y quietud.
El hombre se aferró más
a la cuerda y reflexionó...
Cuenta el equipo de
rescate que al otro día encontraron
colgado a un alpinista congelado,
muerto, agarrado con fuerza, con las
manos a una cuerda... A dos metros del
suelo... ¿Y tú? ¿Qué tan confiado estás
de tu cuerda? ¿Por qué no la sueltas?.
Autor desconocido
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"EL
ARBOL "
En algun lugar que
podría ser cualquier lugar, y en un tiempo
que podría ser cualquier tiempo, un hermoso
jardín con manzanos, naranjos, perales y
bellisimos rosales, todos ellos felices y
satisfechos.
Todo era alegría en el
jardín, excepto por un árbol
profundamente triste. El pobre tenía un
problema: ¡No sabía quién era.!
Lo que le faltaba era
concentración, le decía el manzano: "Si
realmente lo intentas, podrás tener
sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil
es!"
"No lo escuches",
exigía el rosal. "Es más sencillo tener
rosas y ¡ve que bellas son!"
Y el árbol desesperado,
intentaba todo lo que le sugerían, y
como no lograba ser como los demás, se
sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el
jardín el búho, la más sabia de las
aves, y al ver la desesperación del
árbol, exclamó: "No te preocupes, tu
problema no es tan grave, es el mismo de
muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te
daré la solución... No dediques tu vida
a ser como los demás quieran que seas.
Sé tú mismo, conócete... y para
lograrlo, escucha tu voz interior." Y
dicho ésto, el búho desapareció.
"¿Mi voz interior?...
¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?..." Se
preguntaba el árbol desesperado, cuando
de pronto, comprendió. Y cerrando los
ojos y los oídos, abrió el corazón, y
por fin pudo escuchar su voz interior
diciéndole: "Tú jamás darás manzanas
porque no eres un manzano, ni floreceras
cada primavera porque no eres un rosal.
Eres un roble, y tu destino es crecer
grande y majestuoso. Dar cobijo a las
aves, sombra a los viajeros, belleza al
paisaje... Tienes una misión:
¡Cúmplela!"
Y el árbol se sintió
fuerte y seguro de si mismo y se dispuso
a ser todo aquello para lo cual estaba
destinado. Así, pronto llenó su espacio
y fue admirado y respetado por todos. Y
sólo entonces el jardín fue
completamente feliz.
Yo me pregunto al ver a
mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que
no se permiten a si mismos crecer?...
¿Cuántos serán rosales que por miedo al
reto, sólo dan espinas?... ¿Cuántos,
naranjos que no saben florecer?
En la vida, todos
tenemos un destino que cumplir y un
espacio que llenar. No permitamos que
nada ni nadie nos impida conocer y
compartir la maravillosa esencia de
nuestro ser. ¡Nunca lo olvides!
Autor desconocido
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"EL
JUICIO "
Que en la Edad Media
un hombre muy virtuoso fue injustamente
acusado de haber asesinado a una mujer. En
realidad el verdadero autor era una persona
muy influyente del reino y por eso desde el
primer momento se procuró un chivo
expiatorio para encubrir al culpable.
El hombre fue llevado a
juicio ya conociendo que tendría escasa
o nula oportunidad de escapar al
terrible veredicto ...la horca! El Juez
también complotado cuidó no obstante de
dar todo el aspecto de un juicio justo
por ello dijo al acusado: "Conociendo tu
fama de hombre justo y devoto del Señor
vamos a dejar en manos de él tu destino,
vamos a escribir en dos papeles
separados las palabras culpable e
inocente. Tú escogerás y será la mano
del Dios la que decida tu destino."
Por supuesto el mal
funcionario había preparado dos papeles
con la misma leyenda culpable y la pobre víctima aún sin conocer los
detalles se daba cuenta que el sistema
propuesto era una trampa.
No había escapatoria.
El Juez conminó al hombre a tomar uno de
los papeles doblados. Éste respiró
profundamente, quedó en silencio unos
cuantos segundos con los ojos cerrados y
cuando la sala comenzaba ya a
impacientarse abrió los ojos y con una
extraña sonrisa tomó uno de los papeles
y llevándolo a su boca lo engulló
rápidamente.
Sorprendidos e
indignados los presentes le reprocharon
airadamente: "Pero qué hizo? Y ahora?
Cómo vamos a saber el veredicto?" "Es
muy sencillo respondió el hombre. Es
cuestión de leer el papel que queda y
sabremos lo que decía el que me tragué".
Con rezongos y bronca
mal disimulada debieron liberar al
acusado y jamás volvieron a molestarlo.
En los momentos de
crisis sólo la imaginación es más
importante que el conocimiento.
Autor desconocido
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"EL
NAUFRAGIO "
El único
sobreviviente de un naufragio fue visto
sobre una pequeña e inhabitada isla. Él
estaba orando fervientemente, pidiendo a
Dios que lo rescatara, y todos los días
revisaba el horizonte buscando ayuda, pero
ésta nunca llegaba.
Cansado, eventualmente empezó a
construir una pequeña cabañita para
protegerse, y proteger sus pocas
posesiones. Pero entonces un día,
después de andar buscando comida, él
regresó y encontró la pequeña choza en
llamas, el humo subía hacia el cielo.
Lo peor que había pasado, es que todas
las cosas las había perdido.
Él estaba confundido y enojado con Dios
y llorando le decía: ¿Cómo pudiste
hacerme ésto? Y se quedó dormido sobre
la arena.
Temprano en la mañana del siguiente día,
él escuchó asombrado el sonido de un
barco que se acercaba a la isla. Venían
a rescatarlo, y les preguntó: ¿Cómo
sabían que yo estaba aquí?.
Y sus rescatadores le contestaron: Vimos
las señales de humo que nos hiciste.
Es fácil enojarse
cuando las cosas van mal, pero no
debemos perder el corazón, porque Dios
está trabajando en nuestras vidas, en
medio de las penas y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez
que tu pequeña choza se queme... puede
ser simplemente una señal de humo que
surge de la gracia de Dios.
Por todas las cosas
negativas que nos pasan, debemos
decirnos a nosotros mismos "Dios tiene
una respuesta positiva a esto"
Autor desconocido
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" EL
ZORRO Y EL QUIRQUINCHO "
Un zorro muy
perezoso. Tenía una chacra, pero como era
mal labrador, hacía varios años que no la
sembraba. No le gustaba el trabajo de la
tierra, tan sedentario y sucio. Le parecía
indigno de él, quien era tan apuesto y quien
prefería una vida de largos viajes y buena
cacería. Pero cada día que pasaba sentía más
necesidad de hacer producir aquella chacra
inútil, pues no siempre andaban bien sus
negocios y pasaba hambre con frecuencia.
La solución estaba en
encontrar un socio que trabajara por los
dos. Pensó entonces en el quirquincho,
que era buen labrador; además, ya que
tenía fama de ser poco inteligente, el
zorro fácilmente podría aprovecharse de
su trabajo. Y así fue como buscó al
quirquincho y le propuso formar una
sociedad. El quirquincho pondría la
semilla y el trabajo; el zorro, la
tierra, y estipularía la forma de
repartir el producto. El quirquincho
aceptó y dispuso todo lo necesario para
llevar a cabo lo pactado.
El zorro dio entonces
sus instrucciones: -Este año, compadre,
será para mí todo lo que den las plantas
de la siembra arriba de la tierra, y
para usted lo que den abajo. -Bien,
compadre -contestó el sembrador.
Pero el quirquincho era
más inteligente de lo que pensaba el
zorro. Se daba cuenta del escondido
propósito del zorro, el de aprovecharse
de su trabajo y de sus bienes, y sembró
papas. Cuando llegó la época de la
cosecha, a él le correspondieron las
papas y al zorro las hojas inútiles que
las plantas daban arriba de la tierra.
Al año siguiente, el
zorro, molesto por el mal negocio, dijo
a su socio: -Este año, compadre, como es
justo, será para mí lo que produzcan las
plantas bajo tierra y para usted lo que
produzcan arriba. -Bien, compadre, será
como usted dice -replicó el quirquincho.
Y sembró entonces trigo.
Cuando estuvo maduro,
lo segó, llenó su granero de espigas, y
le entregó al zorro una carga de raíces
sin utilidad.
No me dejaré burlar más
-pensó el zorro, y al año siguiente le
dijo al quirquincho: -Ya que usted,
compadre, ha sido tan afortunado con las
cosechas anteriores, este año será para
mí lo que den las plantas arriba y
abajo, y para usted lo que den en el
medio. -Bien, compadre, ya sabe que
respeto su opinión -dijo el quirquincho.
Y sembró maíz.
En la época precisa
levantó la cosecha y llenó sus graneros
de hermosas espigas. Al zorro le entregó
una parva hecha con las cañas, los
penachos y las raíces del maizal.
El zorro quedó, así, en
tres años reducido a la mayor miseria,
mientras que el quirquincho prosperó
gracias a su trabajo honrado. Y fue ése
el castigo a la mala fe del socio
tramposo.
Y así se cuenta, y se
vuelve a contar, este cuentecito de
nunca acabar.
Autor desconocido
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"LA
FELICIDAD "
Se reunieron todos
los dioses y decidieron crear al hombre y la
mujer; planearon hacerlo a su imagen y
semejanza, entonces uno de ellos dijo:
Esperen, si los vamos a hacer a nuestra
imagen y semejanza, van a tener un cuerpo
igual al nuestro, fuerza e inteligencia
igual a la nuestra, debemos pensar en algo
que los diferencie de nosotros, de no ser
así, estariamos creando nuevos dioses.
Debemos quitarles algo,
pero, qué les quitamos?.
Después de mucho pensar
uno de ellos dijo: !Ya sé!, vamos a
quitarles la felicidad, pero el problema
va a ser dónde esconderla para que no la
encuentren jamás.
Propuso el primero:
Vamos a esconderla en la cima del monte
más alto del mundo; a lo que
inmediatamente repuso otro: No, recuerda
que les dimos fuerza, alguna vez alguien
subirá, y la encontrará, y si la
encuentra uno, ya todos sabrán donde
está.
Luego propuso otro:
Entonces vamos a esconderla en el fondo
del mar, y otro contestó: No, recuerda
que les dimos inteligencia, alguna vez
alguien construirá un tunel por el que
pueda entrar y bajar, y entonces la
encontrará.
Uno mas dijo:
Escondámosla en un planeta lejano a la
Tierra, y le dijeron: ¡No!, recuerda que
les dimos inteligencia, y un día alguien
construirá una nave en la que pueda
viajar a otros planetas y la descubrirá,
y entonces todos tendrán felicidad y
serán iguales a nosotros.
El último de ellos, era
un dios que había permanecido en
silencio escuchando atentamente cada una
de las propuestas de los demás dioses,
analizó en silencio cada una de ellas y
entonces rompió el silencio y dijo: Creo
saber donde ponerla para que realmente
nunca la encuentren, todos voltearon
asombrados y preguntaron al unísono:
Dónde?
La esconderemos dentro
de ellos mismos, estarán tan ocupados
buscándola fuera, que nunca la
encontrarán.
Todos estuvieron de
acuerdo, y desde entonces ha sido así,
el hombre se pasa la vida buscando la
felicidad sin saber que la trae
consigo...
Autor desconocido
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"LA
VAQUITA "
Un maestro de la
sabiduría paseaba por un bosque con su fiel
discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio
aparentemente pobre, y decidió hacer una
breve visita al lugar.
Durante la caminata le
comentó al aprendiz sobre la importancia
de las visitas, también de conocer
personas y las oportunidades de
aprendizaje que tenemos de estas
experiencias.
Llegando al lugar
constató la pobreza del sitio, los
habitantes, una pareja y tres hijos, la
casa de madera, vestidos con ropas
sucias y rasgadas, sin calzado.
Entonces se le aproximó
al señor, aparentemente el padre de
familia y le preguntó: "En este lugar no
existen posibilidades de trabajo ni
puntos de comercio tampoco. ¿Cómo hace
usted y su familia para sobrevivir
aquí?"
El señor calmadamente
respondió: "Amigo mío, nosotros tenemos
una vaquita que nos da varios litros de
leche todos los días. Una parte del
producto la vendemos o lo cambiamos por
otros géneros alimenticios de la ciudad
vecina y con la otra parte producimos
queso, cuajada, etc... para nuestro
consumo y así es como vamos
sobreviviendo."
El sabio agradeció la
información, contempló el lugar por un
momento, luego se despidió y se fue. En
el medio del camino, volteó hacia su
fiel discípulo y le ordenó: "Busque la
vaquita, llévela al precipicio de allí
enfrente y empújela al barranco."
El joven espantado vio
al maestro y le cuestionó sobre el hecho
de que la vaquita era el único medio de
subsistencia de aquella familia.
Más como percibió el
silencio absoluto del maestro, fue a
cumplir la orden. Así que empujó la
vaquita por el precipicio y la vio
morir. Aquella escena quedó grabada en
la memoria de aquel joven durante
algunos años.
Un bello día el joven
resolvió abandonar todo lo que había
aprendido y regresar a aquel lugar y
contarle todo a la familia, pedir perdón
y ayudarlos.
Así lo hizo, y a medida
que se aproximaba al lugar veía todo muy
bonito, con árboles floridos, todo
habitado, con carro en el garaje y
algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió
triste y desesperado imaginando que
aquella humilde familia tuviese que
vender el terreno para sobrevivir,
aceleró el paso y llegando allá, fue
recibido por un señor muy simpático, el
joven preguntó por la familia que vivía
allí hace unos cuatro años, el señor
respondió que seguían viviendo allí.
Espantado el joven
entró corriendo a la casa y confirmó que
era la misma familia que visitó hace
algunos años con el maestro.
Elogió el lugar y le
preguntó al señor (el dueño de la
vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este
lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado
le respondió: "Nosotros teníamos una
vaquita que cayó por el precipicio y
murió. De allí en adelante nos vimos en
la necesidad de hacer otras cosas y
desarrollar otras habilidades que no
sabíamos que teníamos, así alcanzamos el
éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Autor desconocido
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"LAS
MANOS HERMOSAS "
Hace mucho tiempo
vivían en un palacio real tres hermosas
damas.
Una mañana, mientras
paseaban por el maravilloso jardín con
sus fuentes y rosales, empezaron a
preguntarse cuál de las tres tenía las
manos más hermosas.
Elena, que se había
teñido los dedos mientras sacaba las
deliciosas fresas, pensaba que las suyas
eran las más hermosas.
Antonieta había estado
entre las rosas fragantes y sus manos
habían quedado impregnadas de perfume.
Para ella las suyas eran las más
hermosas.
Juana había metido los
dedos en el claro arroyo y las gotas de
agua daban resplandores como si fueran
diamantes. Ella pensaba que sus manos
eran las más hermosas.
En esos momentos, llegó
una muchacha menesterosa que pidió que
le dieran una limosna, pero las damas
reales apartaron de ella sus vestiduras
reales y se alejaron.
La mendiga, pasó a una
cabaña que se hallaba cerca de allí y
una mujer tostada por el sol y con las
manos manchadas por el trabajo, le dió
pan.
La mendiga, continúa
diciendo la leyenda, se transformó en un
ángel que apareció en la puerta del
jardín y dijo:
Las manos más hermosas
son aquellas que están dispuestas a
bendecir y ayudar a sus semejantes.
Ojalá todos tuviéramos
manos tan hermosas como éstas.
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"LAS
PUERTAS DEL CIELO "
Un guerrero, un
samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y
le preguntó:
"¿Existe el infierno?
¿Existe el cielo? ¿Dónde están las
puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde
puedo entrar?
Era un guerrero
sencillo. Los guerreros siempre son
sencillos, sin astucia en sus mentes,
sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas:
La vida y la muerte. Él no había venido
a aprender ninguna doctrina; sólo quería
saber donde estaban las puertas, para
poder evitar el infierno y entrar en el
cielo.
Hauikin le respondió de
una manera que sólo un guerrero podía
haber entendido: ¿Quién eres?", le
preguntó Hakuin.
"Soy un samurai, le
respondió el guerrero, hasta el
emperador me respeta".
Hakuin
se rió y contestó "¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo".
El orgullo del samurai
se sintió herido y olvidó para que había
venido. Sacó su espada y ya estaba a
punto de matar a Hakuin cuando éste
dijo:
"Esta es la puerta del
infierno. Esta espada, esta ira, este
ego, te abren la puerta".
Esto es lo que un
guerrero puede comprender.
Inmediatamente el samurai entendió. Puso
de nuevo la espada en su cinto y Hakuin
dijo: "Aquí se abren las puertas del
cielo."
La mente es el cielo,
la mente es el infierno y la mente tiene
la capacidad de convertirse en
cualquiera de ellos. Pero la gente sigue
pensando que existen en alguna parte,
fuera de ellos mismos...
El cielo y el infierno
no están al final de la vida, están aquí
y ahora. A cada momento las puertas se
abren... en un segundo se puede ir del
cielo al infierno, del infierno al
cielo.
Autor desconocido
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"LAS
RANAS "
Un grupo de ranas
viajaba por el bosque y, de repente, dos de
ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las
demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan
hondo era el hoyo, le dijeron a las dos
ranas en el fondo que para efectos
prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no
hicieron caso a los comentarios de sus
amigas y siguieron tratando de saltar
fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras ranas seguían insistiendo que
sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las
ranas puso atención a lo que las demás
decían y se rindió. Ella se desplomó y
murió.
La otra rana continuó
saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le
gritó que dejara de sufrir y simplemente
se dispusiera a morir. Pero la rana
saltó cada vez con más fuerza hasta que
finalmente salió del hoyo.
Cuando salió, las otras
ranas le preguntaron: "¿No escuchaste lo
que te decíamos?" La rana les explicó
que era sorda. Ella pensó que las demás
la estaban animando a esforzarse más y
salir del hoyo.
Esta historia contiene
dos lecciones:
1. La lengua tiene
poder de vida y muerte. Una palabra de
aliento compartida a alguien que se
siente desanimado puede ayudar a
levantarle y finalizar el día.
2. Una palabra
destructiva a alguien que se encuentre
desanimado puede ser lo que acabe por
destruirlos.
Tengamos cuidado con lo
que decimos. Hablemos de vida a aquellos
que se cruzan en nuestro camino. El
poder de las palabras... a veces es
difícil comprender que una palabra de
ánimo pueda hacer tanto bien. Cualquiera
puede hablar palabras que roben a los
demás el espíritu que les lleva a seguir
en la lucha en medio de tiempos
difíciles.
Especial es el
individuo que toma tiempo para animar a
otros. Dispongámonos a ser especial para
los demás.
Autor desconocido
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"LAS 3 BARDAS "
Un discípulo llegó
muy agitado a casa de su Maestro, y empezó a
hablar de esta manera:
-Maestro, quiero
contarte que un amigo tuyo estuvo
hablando de tí con malevolencia... El
Maestro lo interrumpió diciendo:
-Espera! Ya hicisteis
pasar a través de las tres bardas lo que
me vas a decir?
-¿Las tres bardas?
-Si -replicó el Maestro
-La primera es la verdad. Ya
examinasteis cuidadosamente si lo que me
quieres decir, es verdadero en todos los
puntos?
- No... lo oí decir a
unos vecinos...
-Pero al menos lo
habrás hecho pasar, por la segunda barda
que es la bondad. Lo que me quieres
decir es por lo menos bueno?
- No, en realidad no;
al contrario...
- Ah! -interrumpió el
Maestro -Entonces vamos a la última
barda. Es necesario que me cuentes eso?
- Para ser sincero, no;
necesario no es.
- Entonces -sonrió el
sabio -Si no es verdadero, ni bueno, ni
necesario... Sepultémoslo en el olvido.
Autor desconocido
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"3
PEQUEÑOS ARBOLES"
En la cumbre de un
montaña, tres pequeños árboles juntos y
soñando sobre lo que querían llegar a ser
cuando fueran grandes.
El primer arbolito miró
hacia las estrellas y dijo, "Yo quiero
guardar tesoros. Quiero estar repleto de
oro y ser llenado de piedras preciosas.
¡Yo seré el baúl de tesoros mas hermoso
del mundo!".
El segundo arbolito
miró un pequeño arroyo realizando su
camino al océano y dijo, "¡Yo quiero
viajar a través de aguas temibles y
llevar reyes poderosos sobre mí. Yo seré
el barco más imponente del mundo!".
El tercer arbolito miró
hacia el valle que estaba abajo de la
montaña y vio hombres y mujeres
trabajando en un pueblo trabajador, "Yo
no quiero irme de la cima de la montaña
nunca. Yo quiero crecer tan alto que
cuando la gente del pueblo se pare a
mirarme, ellos levantarán su mirada al
cielo y pensarán en Dios. ¡Yo seré el
árbol mas alto del mundo!".
Los años pasaron.
Llovió, brilló el sol, y los pequeños
árboles crecieron alto.
Un día, tres leñadores
subieron a la cumbre de la montaña.
El primer leñador miró
al primer árbol y dijo, "¡Que árbol tan
hermoso es éste!", y con la arremetida
de su hacha brillante el primer árbol
cayó. "¡Ahora me deberán convertir en un
baúl hermoso, deberé contener tesoros
maravillosos!", dijo el primer árbol.
El segundo leñador miró
al segundo árbol y dijo, "Este árbol es
muy fuerte, es perfecto para mí". Y con
la arremetida de su hacha brillante, el
segundo árbol cayó. "¡Ahora deberé
navegar aguas temibles!", pensó el
segundo árbol, "Deberé ser un barco
imponente para reyes temidos y
poderosos".
El tercer árbol sintió
su corazón sufrir cuando el ultimo
leñador lo miró. El árbol se paró
derecho y alto y apuntando ferozmente al
cielo. Pero el leñador ni siquiera miró
hacia arriba y dijo, "Cualquier árbol es
bueno para mí". Y con la arremetida de
su hacha brillante, el tercer árbol
cayó.
El primer árbol se
emocionó cuando el leñador lo llevó a
una carpintería. Pero el carpintero lo
convirtió en una caja de alimento para
animales de granja. Aquel árbol hermoso
no fue cubierto con oro, ni llenado de
tesoros, sino que fue cubierto con polvo
de cortadora y llenado con alimento para
animales de granja hambrientos.
El segundo árbol sonrió
cuando el leñador lo llevó cerca de un
embarcadero, pero ningún barco imponente
fue construido ese día. En lugar de eso
aquel árbol fuerte fue cortado y
convertido a un simple bote de pesca,
era demasiado chico y débil para navegar
en el océano, ni siquiera en un río, y
fue llevado a un pequeño lago.
El tercer árbol estaba
confundido cuando el leñador lo cortó
para hacer tablas fuertes y lo abandonó
en un almacén de madera. "Qué estará
pasando", fue lo que se preguntó el
árbol, "Yo todo lo que quería era
quedarme en la cumbre de la montaña y
apuntar a Dios...".
Muchísimos días y
noches pasaron. A los tres árboles ya
casi se les habían olvidado sus sueños.
Pero una noche, una luz de estrella
dorada alumbró al primer árbol cuando
una joven mujer puso a su hijo recién
nacido en la caja de alimento "Yo
quisiera haberle podido hacer una cuna
al bebé", le dijo su esposo a la mujer,
la madre le apretó la mano a su esposo y
sonrió mientras la luz de la estrella
alumbraba a la madera suave y fuerte de
la cuna. Y la mujer dijo, "Este pesebre
es hermoso"
Y de repente, el primer
árbol supo que contenía el tesoro más
grande del mundo.
Una tarde, un viajero
cansado y sus amigos se subieron al
viejo bote de pesca. El viajero se quedó
dormido mientras el segundo árbol
navegaba tranquilamente hacia adentro
del lago. De repente, una impresionante
y aterradora tormenta llego al lago, el
pequeño árbol se llenó de temor, el
sabía que no tenía la fuerza para llevar
a todos esos pasajeros a la orilla a
salvo con ese viento y lluvia. El hombre
cansado se levantó, él se paró, y
alzando su mano dijo "calma". La
tormenta se detuvo tan rápido como
comenzó.
Y de repente el segundo
árbol supo que el llevaba navegando al
Rey del Cielo y de la Tierra.
Un viernes en la mañana
el tercer árbol se extrañó cuando sus
tablas fueron tomadas de aquel almacén
de madera olvidado. Se asustó al ser
llevado a través de una impresionante
multitud de personas enojadas. Se llenó
de temor cuando unos soldados clavaron
las manos de un hombre en su madera. Se
sintió feo, áspero y cruel. Pero un
domingo por la mañana, cuando el sol
brilló y la tierra tembló con jubilo
debajo de su madera, el tercer árbol
supó que el amor de Dios lo había
cambiado todo. Esto hizo que el árbol se
sintiera fuerte, y cada vez que la gente
pensara en el tercer árbol, ellos
pensarían en Dios.
Eso era mucho mejor que
ser el árbol más alto del mundo.
La próxima vez que te
sientas deprimido porque no conseguiste
lo que tu querías, sólo siéntate firme,
y sé feliz porque Dios está pensando en
algo mejor para darte.
Autor desconocido
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